Una
revolución hundida en petróleo
CARACAS
Petroleumworld.com.ve 28 01 08
En
1999 el ideal de Hugo Chávez abrazó a Venezuela.
El gobierno de la revolución bajaba a la tierra como el mesías
capaz de crear desarrollo "diversificado y sustentable",
una economía "de exportación masiva de bienes y
servicios" e "inclusión social", no obstante,
más allá del verbo y los planes, es el precio del petróleo
lo que signa la suerte del proceso.
Una primera etapa,
1999-2003, con precios moderados para la cesta petrolera venezolana,
donde el promedio de cada año fluctúa
entre $10,57 y $26,65 y el Gobierno deja espacio al mercado, sin recurrir
a los controles; el Estado no expande su tamaño, de hecho, en
1999 reduce el número de ministerios de 21 a 13 y salvo el aliento
a las microfinanzas no hay nada más que el intento por sortear
la crisis heredada de 1998, cuando el barril descendió hasta
los 8 dólares.
En la segunda fase,
el oro negro se dispara y el precio promedio de la cesta fluctúa entre $32,88 y $65,20 dando paso a un Estado
todopoderoso que, si bien recurre al control de cambio, control de
precios y control de tasas de interés como reacción al
paro petrolero, luego deja en claro que se trata de la convicción
de que es necesario maniatar la economía.
Estatiza Cantv,
La Electricidad de Caracas, Vengas, pone fin a la apertura petrolera,
crea una red de subsidios, intenta oxigenar una
nueva clase empresarial, asume plenos poderes a través de la
Ley Habilitante que le entrega la Asamblea y en el plano político
llega a plantear la reelección indefinida.
Primer temblor
Entre 1999 y 2002 la administración de Hugo Chávez confió en
que el ciclo mágico florecería sobre tres grandes columnas.
El recorte de la producción para afianzar el precio de la cesta
petrolera, control de la inflación a través del anclaje
del tipo de cambio y aumento de la demanda gracias al combustible del
gasto público, que complementó los ingresos provenientes
del crudo con utilidades cambiarias del Banco Central y emisión
de deuda.
Desde muy pronto
el motor del proyecto bolivariano comenzó a
toser. La decisión de mantener el precio del dólar sin
mayor variación mientras que socios comerciales como Brasil
y Colombia devaluaban y registraban una inflación sustancialmente
inferior, alentó las importaciones y encareció los productos
nacionales.
Rápidamente la compra de dólares entró en calor
y cada año la salida de capitales se situó en 6% del
PIB, una vez que el creciente desbalance entre ingresos y gastos de
las cuentas públicas alentó la convicción de que
tarde o temprano el Gobierno tendría que devaluar para obtener
más bolívares por los petrodólares.
En un intento por
desviar los bolívares que masivamente se
dirigían a la compra de divisas, el Banco Central impulsó al
alza las tasas de interés, desestimulando el crédito
y mermando mucho más las posibilidades de crecimiento.
El desenlace vino
en febrero de 2002, cuando fustigado por una continua pérdida de reservas internacionales y una economía que
daba claras muestras de recesión, el directorio del Banco Central
liberó el dólar y el tipo de cambio saltó de 700
bolívares a 1.100 en una semana.
El agotamiento
|Gracias al salto del barril, este cuadro queda atrás y el Gobierno
inyecta recursos a la economía para estimular el crecimiento,
de hecho, el gasto de 2007 supera en 40 mil millones de dólares
al de 2003.
La demanda, que
también tiene el impulso de bajas tasas de
interés, crece aceleradamente mientras que la oferta, limitada
por baja inversión privada y controles de precios que no la
estimulan, aumenta a un paso mucho más lento.
El nuevo anclaje
del tipo de cambio convierte al dólar en un
artículo muy barato y las importaciones llueven.
El resultado es
que si bien la economía entra en una fase de
crecimiento, la escasez se hace presente, la inflación comienza
a acelerarse y después del cierre de 14,4% en 2005, aumenta
17% en 2006 y 22,5% en 2007.
La economía ha aumentado la dependencia. Las exportaciones
petroleras aportan 9 de cada diez dólares que ingresan al país
y no 8 como en 1999; las importaciones, que en 1999 se ubicaron en
14 mil 492 millones de dólares, registran un salto de 207% y
suman 44.463 millones de dólares en 2007; mientras que la diversificación
es una materia pendiente, de hecho, las exportaciones no petroleras
están en retroceso desde 2005.
El economista Pedro
Palma afirmó esta semana en Venamcham que
con un precio promedio de 70 dólares el barril para la cesta
venezolana, el país entraría en una crisis de balanza
de pagos en 2008.
El desconcierto
José Guerra, ex gerente de investigaciones del Banco Central,
indica que Hugo Chávez comenzó a ejecutar un plan que
consiste en permitir aumentos de precios para abatir la escasez, ampliación
de las empresas del Estado en el sector agroindustrial, a la vez que
se extrae liquidez, lo que podría comenzar a enfriar la economía.
"No se trata de un plan articulado, se trata de medidas aisladas,
lo que se busca es resolver la coyuntura de corto plazo. El corto plazo
se transformó en días", dice José Guerra.
Nota
por Victor Salmeron de El Universal
El Universal 27 01 08
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