Ecuador
elige este domingo presidente
Por
Luz Adriana Pico Maffiold
Especial de Caracol Noticias
El Espectador - Colombia
QUITO
Petroleumworldve.com 15 10 06
Las coloniales calles
del centro histórico de la capital ecuatoriana, que durante los
últimos años han sido epicentro de masivas revueltas,
vuelven a convulsionarse. Pero esta vez, no en protesta ni inconformismos
con los siete presidentes, –entre interinos, encargados o designados
por el Parlamento–, que en sólo una década han desfilado
por el Palacio de Carondelet.
Ecuador tiene una
cita con la democracia, que parece esquiva y egoísta con este
país de 13.4 millones de habitantes, que carga con el pesado
título del más inestable políticamente en Suramérica.
Y no es para menos. La herida institucional abierta en 1997 con la salida
del poder del populista Abdalá Bucaram, destituido por incapacidad
mental para gobernar, no ha logrado sanarse y desde entonces ningún
jefe de Estado elegido en las urnas ha logrado terminar su mandato.
Por eso los nueve
millones de ciudadanos aptos y además obligados a sufragar este
domingo, no piensan en otro camino diferente a poner fin con su voto
a ese lastre de inestabilidad. Así lo cree Ramiro Moreno, un
humilde pero imponente vendedor ambulante de la emblemática Gran
Plaza de Quito, que a sus 55 años fue “orgullosamente”
protagonista de la multitudinaria insurrección civil y militar
que sacó del poder a Jamil Mahuad en el año 2000.
“Somos un
país inconforme, pedimos que se acabe la pobreza y el desempleo.
Nunca hemos dudado en sacar al que no sirve, necesitamos que le cumplan
al pueblo”, asegura Moreno. Sin embargo, los ajustados resultados
electorales de las últimas contiendas han puesto en evidencia
la polarización política de esta nación andina.
Prueba de ello es
el rosario de candidatos que se postularon a la Presidencia, 13 en total,
que creen representar los intereses de todo un país. Figuras
y tendencias que van desde el conservadurismo más tradicional,
pasando por reformas moderadas, hasta planteamientos revolucionarios
al estilo de Hugo Chávez en Venezuela.
En la realidad sólo
son cuatro candidatos los que tienen posibilidades de conseguir la Presidencia,
o por lo menos pelear codo a codo por un cupo a la segunda vuelta electoral.
Un carismático economista de 43 años, ex misionero de
comunidades indígenas, chavista declarado, con una carrera política
que apenas comienza y que tiene con los pelos de punta a los sectores
más conservadores, llegó a esta recta final repuntando
en las encuestas.
Se trata de Rafael
Correa, del movimiento izquierdista Alianza País, que pese a
estar convencido de que no necesitará un segundo round electoral,
intentará arrebatarle este domingo el sillón presidencial
al multimillonario y tres veces candidato, Álvaro Noboa, del
partido Renovador Institucional Acción Nacional, al curtido abogado
y político de 64 años León Roldós y a la
no menos carismática candidata socialcristiana, Cynthia Viteri.
Atrás quedó
la intensa campaña proselitista, que como la mayoría de
procesos electorales en este país, estuvo marcada por innumerables
ataques verbales y un continuo desprestigio entre los candidatos. El
candidato León Roldós así lo confirmó durante
una entrevista con El Espectador. “Estamos frente a dos propuestas
autoritarias. Sería grave que gane uno que propone echar atrás
el TLC u otro que le parece bien romper relaciones con Cuba y Venezuela”,
aseguró.
También insistió en las denuncias de fraude y mal manejo
en las campañas de sus rivales. “Es tan grave todo esto
que el candidato de la chequera insolente (en clara referencia al empresario
Álvaro Noboa) puede repartir dinero en la calle como parte de
su estrategia. Eso es una ofensa para el pueblo ecuatoriano”,
agregó.
Pero, paradójicamente,
los cuatro candidatos más opcionados tienen una cosa en común,
todos son oriundos de Guayaquil, la ciudad más importante y poblada
del país. En consecuencia, ninguno ahorró esfuerzos por
captar el voto indeciso del famoso puerto, que fue el punto de disputa
electoral más aguerrido y por obvias razones, el epicentro de
los cierres de campaña.
Con multitudinarias,
alegres y ruidosas caravanas tanto Correa como Roldós, Noboa
y Viteri recorrieron distintos barrios a lo largo y ancho de Guayaquil,
vistiendo a la ciudad con los colores de sus respectivos partidos políticos.
Sin embargo, fue el norte de Quito el que recibió con una multitud
de seguidores al izquierdista Rafael Correa en su último acto
proselitista, donde ni siquiera la persistente lluvia fue capaz de aguarle
la fiesta.
Por su parte, el
único candidato indígena a la Presidencia, Luis Macas,
y su movimiento Pachakutik, que plantea la inminente convocatoria de
una Asamblea Constituyente y de paso la nacionalización de los
recursos energéticos, cerraron campaña con una marcha
por el centro de Quito, en una fecha que consideró simbólica,
el 12 de octubre, cuando se cumplió el aniversario 514 de la
llegada de los españoles a América y la posterior resistencia
de los pueblos indígenas.
La fiesta ya pasó
y la hora de la verdad llegó. Ecuador enfrenta un proceso electoral
sin precedentes pues por primera vez votarán los ciudadanos que
residen en el exterior. Se calcula que cerca de 143.000 ecuatorianos
que viven en 42 países alrededor del mundo serán pieza
clave. Sus votos podrían inclinar la balanza a favor de cualquiera
de los candidatos que quieren quedar a la cabeza del quinto productor
de crudo de Suramérica.
Ahora
todos permanecen en silencio, sin cuñas, avisos, discursos ni
carteles, debido a la ley electoral que los prohíbe, a la espera
de que sea este exigente electorado el que decida el nuevo rumbo del
país.
El
Espectador- Colombia 14 10 06
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