El pasado 07 de febrero del año en curso, representantes de
la transnacional
petrolera Exxon Móvil, dieron a conocer a los medios de comunicación
internacional, el contenido de una decisión mediante la cual se ordena
la congelación de activos pertenecientes a Petróleos de Venezuela
S.A. (PDVSA), la principal empresa de la industria nacional, por un monto aproximado
de 12 mil millones de dólares. La decisión se produjo en medio
de un arbitraje (medio alterno para la solución de conflictos), iniciado
por Exxon Móvil, en contra de la Estatal petrolera, y contra la República
Bolivariana de Venezuela, en virtud de la decisión de ésta de poner
fin a la asociación estratégica de Cerro Negro, ubicada en la faja
petrolífera del Orinoco, y en vista que no se alcanzó un acuerdo
en torno al pago de los bienes muebles e inmuebles que la transnacional posee
en razón de dicha asociación.
Existen
dos juicios, uno intentado ante la Cámara de Comercio
Internacional de Arbitraje (CCI) con sede en Paris que dio lugar
a las medidas cautelares, y otro en el Centro Internacional de Arreglos
de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial
donde denunciaron violaciones de la Republica Bolivariana de Venezuela
a ellos en su condición de inversionistas, mientras que la
de Paris se propuso contra la Compañía Anónima
PDVSA.
Efectuado
el anuncio en torno a la medida cautelar ejecutada en dos ciudades,
el mismo,
de inmediato
se convirtió en una efervescente
noticia y al día siguiente, ocupó los titulares de
los diarios de circulación internacional, nacional y regional,
reseñando la gran mayoría de ellos, que se habría
producido un multimillonario "embargo" en contra de PDVSA.
Quienes
hemos litigado y conocemos tanto los procesos como las “habilidades” utilizadas
por algunos escritorios jurídicos tenemos la convicción
que se trata de una medida cautelar fundamentada no en requisitos
jurídicos, sino producto de manipulaciones políticas
que devienen de intereses económicos. Las medidas preventivas,
institución ésta del derecho procesal, se acuerda entre
otros requisitos cuando existe un riesgo manifiesto que quede ilusoria
la ejecución de la sentencia condenatoria. Los venezolanos
y el mundo sabemos que PDVSA es una poderosa petrolera mundial. No
solo por sus más de 100 millardos de dólares de capital
sino por ser empresa del Estado Venezolano (100% de sus acciones)
el cuál posee una de las más grandes reservas petroleras.
Es decir no solo es solvente en este momento sino que tiene un cuantioso
patrimonio a futuro. Significa que los demandantes no tienen ningún
temor que en caso de un posible triunfo -cosa que negamos- no puedan
cobrar lo condenado.
Entonces ¿Qué significa esa medida cautelar acompañada
de una buena estrategia comunicacional informando lo acontecido?
Decir al mundo que Venezuela es un país fracasado económicamente.
Que no tenemos futuro porque se trata de un país petrolero
y su industria principal esta “embargada”. Una manera
de disfrazar de forma jurídica los constantes ataques políticos
desde el área internacional a nuestro país y como objetivo
principal el Presidente Hugo Chavez.
No perdonan que estemos dando cambios sociales acompañados
de bonanza económica. Si el mensaje ha sido que en el socialismo
solo hay miseria y escasez, no saben como explicar el logro de tener
importantes ingresos dinerarios por el petróleo producto de
una correcta política en esta materia.
Es
importante para ellos los capitalistas neoliberales impedir un
crecimiento económico para que todos nos pongamos a sus pies
rogando las migajas de su sistema. El pueblo venezolano debe estar
claro en estos conceptos. Jurídicamente no hay mayores males.
Todo se reduce a una correcta y contundente defensa judicial que
suspenda esas medidas y se adentre al juicio propiamente dicho. A
demostrar la ilegalidad e ilegitimidad de aquellas concesiones petroleras
que vulneran nuestra soberanía. Demostrar que ni antes ni
ahora es posible dirimir esos conflictos en territorios extranjeros.
Y la contundencia de demostrar que simplemente no hemos llegado a
un acuerdo sobre los montos a indemnizar, pero que no esta en discusión
la decisión soberana de dar por terminadas aquellas contrataciones
de la mal llamada apertura petrolera que no era mas que una entrega
desventajosa de nuestro petróleo.
Si
hay desacuerdos en el monto a indemnizar, que un tercero fije esos
montos como sucede
en toda
controversia judicial. Nuestros apoderados
deben utilizar los mecanismos judiciales para suspender las medidas
cautelares pero directamente ante los Tribunales de Arbitraje, no
perder el tiempo con los payasos, hablar con el dueño del
circo que esta en Paris.
PDVSA
debe ser muy cuidadoso en las contrataciones, que se hagan con
escritorios locales con
buenos antecedentes y trayectorias y
sobre todo comprobar que son neutrales en el área política.
Internacionalmente sucede que la mayoría de los escritorios
jurídicos importantes representan grupos o tendencias políticas
partidista que pudieran traer como consecuencia la defensa no apasionada
de nuestra industria ya que la acción judicial tiene sesgo
imperialista. Hay que llamar a todas las voluntades mundiales para
dar a conocer cual fue el móvil del juicio: un descuerdo sobre
el valor de bienes muebles y decir o gritar si es necesario que tenemos
un economía sólida, en movimiento, con mucha credibilidad
nacional e internacional. Por que el socialismo hacia donde iremos,
esta alejado de la miseria; un país socialista es rico porque
procura el bienestar integral de todos sus ciudadanos.
Señores
de la EXXON: No los necesitamos!