Bernardo
Reina Manosalva:
La
neutralidad: el peor enemigo de Ingrid
Al paso que la contundencia de los hechos cometidos por las FARC nos han
postrado de horror, anteayer por los secuestros masivos, ayer por el asesinato
de los diputados del Valle y hoy con la comprobación de su inmundicia
ensañada cobardemente con un niño y su madre, me pregunto porque
los amigos de Ingrid, de Clara y de todos los secuestrados, especialmente
en Europa, insisten en poner el peso de la responsabilidad de la retención
de estos secuestrados en el Gobierno de Colombia.
Iracundo, Monsieur Hervé Marro, vocero de uno de los comités
que promueven la liberación de Betancourt, nunca ahorra epítetos
denigrantes contra el Pueblo y el Gobierno de Colombia. Para él "La única
persona que bloquea las esperanzas que tenemos es el presidente Alvaro Uribe",
como le dijo en declaraciones a la emisora Europe 1. "Acaba de retardar
en un mes el encuentro que estaba previsto entre las FARC y el presidente
Chávez. Mientras el mundo registra con estupor como las FARC pretendían
secuestrar de nuevo al niño Emmanuel para devolverlo como un botín
acordado con Hugo Chávez, de nuevo este energúmeno se manifiesta: “Estamos
asqueados, es el asco lo que predomina. Cada día nos dejan un gusto
amargo en la boca, tanto las Farc como el gobierno colombiano (...) cada
cual con su poder de nocividad".
Comprensible que los familiares de los secuestrados procuren tragarse públicamente
el almendrón de la rabia, para evitar represalias de los secuestradores
contra sus allegados, que se esmeren en parecer considerados, e incluso,
que reclamen del Gobierno una zona de despeje como lo reclama el grupo guerrillero,
con tal de tener a sus seres queridos de vuelta.
Pero esa misma actitud, injustificable de parte de cualquier miembro de la
comunidad internacional, o de civiles, o de funcionarios, nacionales o extranjeros,
lo único que alimenta son los bríos del grupo guerrillero para
persistir en su infundada pretensión de adquirir el status de beligerancia,
vale decir, el reconocimiento como actor legítimo ante la comunidad
internacional.
Mientras organizaciones con intereses nobles o gobiernos vecinos ya no tan
bien intencionados, declaren su neutralidad frente al terrorismo de la guerrilla
de las FARC e insistan en poner en pie de igualdad al Estado Colombiano con
esta organización armada, mientras terceros estados insten a las “partes” (Estado
y guerrilleros) a lograr el acuerdo humanitario, sólo estarán
prolongando por más tiempo la agonía de los secuestrados. Marulanda
percibe en ello el desespero de estos actores, que movidos por intereses
humanitarios o políticos, estarían dispuestos a hacer miles
de concesiones (claro, a costa del pueblo de Colombia) a cambio de la liberación
de “los prisioneros de guerra”. Pero lo que parece un avance,
no es más que la dilación de esta terrible tribulación,
porque si bien Chávez y Córdoba han facilitado la interlocución
internacional de las FARC, congregando organismos internacionales como la
Cruz Roja y algunos gobiernos extranjeros, faltan varios elementos indispensables
para que el tinglado de la beligerancia, objetivo por el que el guerrillero
más viejo del mundo trafica, mata y secuestra, esté completo:
queda pendiente un territorio sobre el cual se alegue un control territorial
efectivo y aquí aparecerán recurrentemente las solicitudes
de despeje de Pradera y Florida.
Con Emmanuel a buen recaudo de su familia, los guerrilleros, ya desenmascarados,
se la jugarán por tratar de arrinconar al Gobierno de Colombia presionando
a la comunidad internacional para que imponga el despeje de una zona importante
del territorio colombiano, que primero será temporal, según
la promesa del Gobierno Bolivariano de Venezuela que de seguro se ofrecerá de
garante, y luego se prolongará hasta que Clara Rojas sea abuela.
Por el contrario, la condena clara y categórica a las FARC, si no
por su actividad terrorista de lustros contra los colombianos, al menos por
la barbarie desatada desde los secuestros de hace diez años, por el
asesinato del Capitán Julián Guevara, por la masacre de los
Diputados del Valle, por el secuestro de un infante en el vientre de su madre,
pondrán más cerca de la libertad a Ingrid y a las demás
víctimas de las FARC al cerrarles con decisión el pretendido
espacio político.
¿
A propósito, la Agencia Bolivariana de Noticias es la agencia de prensa
del Gobierno Bolivariano de Venezuela, o es desafortunada coincidencia ?
Bernardo
Reina Manosalva es
abogado
especialista en gobierno y políticas públicas.
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10 01 08
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