Guillao....
Confidencial,
off the record
El
hazmerreír
Hugo Chávez es el hazmerreír de las Cumbres: “todos
se burlan de él”
“En
las reuniones internacionales nadie se toma en serio a Hugo Chávez.
En los pasillos y en los baños, pero también
al interior del recinto donde se llevan los trabajos, los integrantes
de las delegaciones se burlan de él. Se oye el calificativo
de “payaso”.” Así lo reveló este jueves
un artículo publicado en la prensa mexicana.
La estrategia de
Hugo Chávez en la Asamblea de Naciones Unidas,
la Cumbre Iberoamericana, la de las Américas, el Grupo de Río
y en cualquier otra reunión es la misma: provocar para alcanzar
notoriedad en los medios. Sucede siempre y le garantiza “llevarse” el
encuentro. Esa es su lógica.
Chávez llega a las reuniones con un altero de papeletas con
citas de personajes célebres que van de Jesucristo a Bolívar,
pasando por Artigas, Martí, Castro y el texto de algún
papa. No hay congruencia ideológica. Lo único que se
necesita es que las citas suenen bien.
Las intervenciones,
siempre largas, pero sobre todos vagas y confusas, se desarrollan
al ir pasando las papeletas. Lee una cita y pontifica
sobre ella y luego otra y otra más. Él mismo se va radicalizando
en su fraseo y empieza a insultar a algún político en
activo. Puede ser Bush, recurso frecuente, pero también Uribe.
En su momento lo fue Fox. En la última Iberoamericana, Aznar
y luego el rey de España.
Los insultos, como único recurso ante la pobreza del discurso
que está lleno de lugares comunes, en el marco de una ideología
populista, nunca de izquierda, le aseguran el éxito mediático.
Su estrategia es siempre ganadora. Se garantiza una notable cobertura
noticiosa de los medios más propensos al escándalo y
a la nota de color que al registro del debate de las ideas.
Los asistentes
a las reuniones, por prudencia política y diplomática,
no le responden. Lo dejan pasar. Las agresiones son registradas por
la prensa. Hay nota. Se da el caso también, son los menos, que
alguno de los asistentes pierda la paciencia y reaccione. Es lo que
le acaba de pasar al rey de España y a Rodríguez Zapatero.
En su momento también le ocurrió a Fox. El éxito,
entonces, está doblemente asegurado.
En las reuniones,
lo puede siempre constatar, nadie lo toma en serio. Los mandatarios
se desesperan. El coordinador de la sesión le
llama la atención, para que acorte y termine su perorata, que
no discurso. En los pasillos y en los baños, pero también
al interior del recinto donde se llevan los trabajos, los integrantes
de las delegaciones se burlan de él. Se oye el calificativo
de “payaso”. En Argentina escuché la del “tío
provinciano rico que quiere impresionar a sus parientes de la ciudad”.
La desesperación y la burla son unánimes, pero se expresan
en voz baja.
Los únicos que parecen interesados en la perorata son los mandatarios
de los países a los que Chávez financia. Me tocó ver
en Mar del Plata a un Kirchner celebrando las intervenciones del venezolano
después de que el gobierno de Chávez compró 4
mil millones de dólares de deuda argentina. Se alinea con facilidad
Evo Morales. Fidel Castro también aplaude, pero las más
de las veces son sus representantes los que siempre apoyan.
A ese coro se ha
integrado Daniel Ortega, el que fuera comandante sandinista, que
es ahora presidente de Nicaragua. En la pasada Cumbre
Iberomericana de Santiago de Chile, Ortega llegó más
allá que los otros en su sumisión. La defensa que hizo
de Chávez después del altercado con el rey de España
y Rodríguez Zapatero fue vergonzosa. Dinero manda. Chávez
sabe cobrar.
Simplemente provocador
Rubén Aguilar Valenzuela, Profesor de la Universidad Iberoamericana
Publicado
en El Universal - Mexico / Noticias24
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16 11 07