Manuel
Felipe Sierra: El
reto 2008
Más allá del
resultado final del juicio que se sigue en Miami contra tres
venezolanos acusados de intervenir en asuntos internos de los Estados
Unidos, el episodio corrobora dos cosas: la orgía de corrupción
que ahoga al
régimen chavista, y la naturaleza intervencionista y provocadora
de su
estrategia de expansión continental.
La famosa valija del ciudadano venezolano-estadounidense, Guido Antonini
Wilson, capturada en un aeropuerto de Buenos Aires en agosto pasado,
con
dinero destinado a financiar la campaña de la ahora presidenta
de Argentina,
Cristina Fernández de Kirchner, no habría sido la única
ayuda a la candidata
peronista. Así lo revelan diversos testimonios e investigaciones.
¿Pero acaso no fue comprobada la injerencia también
con aportes financieros
directos a las campañas de Ollanta Humala en Perú, Andrés
Manuel López
Obrador en México, Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega
en Nicaragua?
Todo ello sin mencionar el padrinazgo financiero, político y
militar que se
ejerce sobre Evo Morales para convertir a Bolivia (como lo ha dicho
el ex
presidente Jorge Quiroga) en una "filial venezolana", lo
que amenaza ahora
con revertirse en una virtual desintegración de esa nación;
y tampoco sin
referirse a la comunidad cada vez más estrecha con la Cuba fidelista,
donde
por estos días se inaugura la nueva refinería de Cienfuegos
(un negocio
comprobadamente inviable) y un moderno conjunto habitacional, como
si en
Venezuela no existiese un elevado déficit de viviendas.
Estas operaciones (en el caso de la valija lo ha revelado el fiscal
de
Florida Tom Mulvihill, quien acusa a los tres emblemáticos representantes
de
la "boliburguesía chavista") habrían sido apuntaladas
con dinero de
Petróleos de Venezuela, ya transformada en la caja mayor para
el
financiamiento de un delirante proyecto revolucionario, cuyos fundamentos
ideológicos fueron rechazados por la mayoría de los electores
en el
referéndum sobre la reforma de la Constitución realizado
el 2 de diciembre.
Como
lo ha planteado el secretario general de Acción Democrática,
Henry
Ramos Allup, no se trata solamente de oponerse a un gobierno ineficiente
y
obscenamente corrupto, sino de activar salidas democráticas
y
constitucionales para impedir que avance un modelo que derivaría
literalmente en la destrucción de la democracia y la economía
nacional. De
ese tamaño es el reto que espera a los venezolanos en el 2008.