Hace
días recibí, por intermedio
de mi buen amigo y editor de petroleumworld.com,
Elio Ohep, una invitación que me hizo el
geofísico Eulogio Del Pino, miembro de la
Junta Directiva de Petróleos de Venezuela,
para visitar la empresa, con los gastos pagados
por ellos. El motivo de la invitación hecha
por Del Pino, la cuál agradezco, era la
de que yo pudiese constatar en el terreno la verdad
sobre PDVSA, es decir, cuán diferente era
la empresa a la visión negativa y muy crítica
que yo tengo sobre ella. No tengo por qué dudar
de la buena intención detrás de la
invitación del Director Del Pino, a quién
no creo conocer personalmente, pero mi respuesta
es no, gracias.
Por qué es negativa? Por varias razones.
En primer lugar porque he decidido no regresar
a mi país mientras Hugo Chávez esté en
el poder. Se lo que esto significa pero esa es
mi decisión, la cuál pienso cumplir
a menos que se trate de una situación de
vida o muerte o a menos que el presidente de Petróleos
de Venezuela, Rafaél Ramírez, acepte
mi reto a debatir sobre la empresa, en cuyo caso
iría pagando mi pasaje.
En segundo lugar, porque en base a mi código ético
considero inaceptable que la empresa que voy a
ir a evaluar pague mis gastos. Eso no se estilaba
en la PDVSA que yo conocí. Estoy seguro
que el Director Del Pino hizo ese ofrecimiento
sin pensar en lo que pudiera significar desde el
punto de vista de la transparencia pero creo que
debo advertirlo. Como en el caso de la mujer del
César es necesario que un ciudadano no solo
sea honesto sino que deba parecerlo. De aceptar
ese ofrecimiento mi credibilidad sufriría
un duro golpe.
En tercer lugar, creo que mi visita corroboraría
mi visión negativa de la empresa.
He visto
fotos de vallas en las oficinas de la empresa donde
se habla de la empresa socialista, roja rojita,
que debe ser, o que ya es PDVSA. He visto el video
en el cuál el presidente de Intevep anuncia
emocionado la llegada del socialismo del siglo
XXI a la empresa y, luego, a toda Venezuela. He
visto y oido el infame discurso de Rafaél
Ramírez prometiendo “carajazos” a
quienes se aparten del chavismo más abyecto.
Veo desde lejos como muchos empleados son obligados
a disfrazarse de diablos de Yare para ir a trabajar
y como otros ya lo hacen de buena gana, lo cuál
es hasta más triste. Vi por TV y oí la
aparición de Luis Vierma ante la Asamblea
Nacional en relación con las actividades
de exploración, el desastre de los taladros
y de las contrataciones a empresas fantasmas. Lo
que escuché me asombró, pués
no puedo concebir que alguien tan mediocre y desvergonzado
pueda ser uno de los altos gerentes de la empresa
que es todos los venezolanos. He leído acerca
del desabastecimiento de gasolina en el mercado
interno, acerca de la importación de componentes
de la gasolina, acerca del futuro gasoducto para
importar gas de Colombia. He seguido de cerca el
ridículo proyecto de gasoducto trans-Amazónico
que promueve Chávez y me decepciona que
no haya un solo gerente profesional en la empresa
con los pantalones bien puestos para decirle a
este insensato que ese proyecto es una locura.
He visto como PDVSA le ha entregado, de manera
irregular, con la complicidad de la gerencia de
la empresa, hasta 20000 millones de dólares
a Hugo Chávez, para ser usados sin transparencia
y sin rendición de cuentas. Esto configura
un gigantesco fraude a la nación, por el
cuál la gerencia de PDVSA es co-responsable.
He leído acerca de los planes que la gerencia
de PDVSA tiene de convertir la empresa en fabricante
de casas, muebles y ropa, así como en instituto
agrícola, dsviándose de su negocio
medular, lo cuál constituye un acto de negligencia
criminal por parte de la gerencia de la empresa,
la cuál realmente se encuentra hoy bajo
las ordenes directas de Hugo Chávez.
He visto la foto de un infeliz gerente vestido
de civil y, al lado, otra foto vestido de miliciano,
así como fotos de empleados de la empresa
desembarcando en son de guerra, en maniobras militares.
Mientras tanto la producción sigue palo
abajo, los accidentes industriales se multiplican,
escasea la gasolina y los gerentes se embrutecen
aceleradamente.
He visto como las empresas privadas mulinacionales
han sido extorsiondas y obligadas a irse del país,
para darle cabida a empresas del estado de países
ideologicamente afines a Chávez, las cuáles
no tienen dinero, tecnología o buena gerencia.
Si el plan estratégico que esta PDVSA heredó de la antigua PDVSA
se hubiese cumplido, la producción actual de la empresa andaría
por los 4.5 millones de barriles diarios de petróleo y los ingresos
de la nación serían el doble de los actuales. Por otro lado,
el desastre financiero y de corrupción en el país también
sería mucho mayor.
Por estas y otras razones debo decir: Muchas gracias por la invitación,
pero no.
Lo que si he hecho, y les pido colaboración a los gerentes de PDVSA
para que esto se concrete, es retar al presidente de la empresa y Ministro
de Energía y Petróleo, Rafaél Ramírez, a un debate
abiero sobre la empresa. Los gerentes deberían estar interesados en
que tal debate se lleve a cabo, para dar a conocer a la nación todo
lo bueno y maravilloso que han hecho durante estos años. Cuando Ramírez
acepte este debate iré.
Gustavo
Coronel es un veterano geólogo de la industria
petrolera, miembro director de la primera junta directiva de PDVSA (1975-1979).
Todos sus articulos
pueden verse en www.lasarmasdecoronel. Sus puntos de vista no necesariamente
son los de Petroleumworld.
Nota
del Editor: Petroleumworld
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