Con
nuestra lucha obligamos a PDVSA y al Gobierno a negociar, pero
la burocracia sindical impuso el madrugonazo traicionando a los petroleros.
Efectivamente,
la lucha que las trabajadoras y trabajadores petroleros hemos
desarrollado durante los últimos 11 meses debe ser asimilada
como una importante experiencia, en la que nuevamente se puso
en evidencia que
sólo movilizándonos, confiando en nuestra propias energías
y organizaciones sindicales de base legitimadas es como podemos lograr
nuestros objetivos. Sin duda, el nuevo contrato colectivo petrolero es
una conquista
de las bases movilizadas y una derrota para PDVSA, el Ministro del Trabajo
y la burocracia sindical de Hummer y boina roja.
Hasta
hace 3 semanas, cuando todo estuvo en manos de la comisión “entregadora” del
contrato, nombrada a dedo con la anuencia y el beneplácito del Gobierno,
PDVSA y el Ministerio del Trabajo, las trabajadoras y trabajadores petroleros
nos dirigíamos hacia una derrota segura, y a que se materializara la
propuesta salarial y económica propuesta por la gerencia de la empresa,
planteada arrogantemente como “única y definitiva”.
La
acción movilizadora de las bases le dio un vuelco a la discusión
del contrato
Gracias
a la lucha decidida de las bases, sus dirigentes clasistas y
consecuentes, y sobre todo, después de la gigantesca movilización del pasado
jueves frente a la sede de la CVP en Puerto La Cruz, donde participaron más
de 1000 trabajadores, la cual fuera reprimida brutalmente por la policía
de Anzoátegui, aunado a las movilizaciones dadas en la Refinería
El palito, el Centro de Refinación Paraguana, en Paríaguan, San
Diego de Cabrutica, en los estados Zulia, Monagas, entre otros, se rompió el
cerco que PDVSA y la burocracia sindical intentaban ponerle al contrato, fijando
un tope salarial miserable de sólo Bs. 7000 a la firma y Bs. 2000 más
en 2 años; que no incluía aumentos en la
TEA, la Ayuda de Ciudad, las primas por hijo y matrimonio, y prolongaba
de 2 a 3 años –aunque en la práctica serían
4- la vigencia del contrato colectivo.
La
realidad es que PDVSA y la burocracia sindical no querían negociación,
mucho menos que los trabajadores se movilizaran para obtener sus reivindicaciones.
Sí querían, por el contrario, que en nombre de un apoyo irrestricto
y acrítico al gobierno, hipotecaran su independencia y autonomía
respecto al Estado y el patrono, en este caso, PDVSA, para imponer un techo
de hambre al contrato.
“Pero el tiro les salió por la culata”, porque la acción
del pasado jueves en la sede de la CVP, donde los trabajadores se concentraron
con la intención de hacerle llegar sus planteamientos al Ministro Rafael
Ramírez, le dio un giro de 180 grados a la discusión contractual.
La movilización de más de 1000 petroleros y la subsecuente represión
policial, causó un remesón dejando atrás la incertidumbre
que hasta entonces había caracterizado la negociación del contrato.
Lo sacó de la “caja negra” en que se encontraba, y lo llevó al
terreno de la lucha, convirtiendo a los trabajadores en protagonistas del
futuro del contrato.
Este hecho que fue el corolario de varias semanas de movilizaciones, cascazos,
asambleas, paros de brazos caídos en todas las áreas del país,
frenó las intenciones de la gerencia de la empresa, en conchupancia
con la burocracia sindical, de imponernos un contrato leonino e inaceptable.
La
acción movilizadora obligó al Ministro Ramírez a reunirse
en asamblea con los trabajadores petroleros de las Empresas Mixtas, Refinería,
llenadero, Edificio Administrativo de Pto. La Cruz y Criogénico de Jose,
prometió que el contrato se firmaría en 15 días y garantizó la
vigencia de 2 años del contrato; otro tanto hizo el Ministerio del Trabajo
que presuroso se declaró en sesión permanente. La movilización
de los trabajadores puso a correr a la gerencia de PDVSA y a la burocracia,
el propio Ministro en esta asamblea reconoció que la consigna “Nos
somos guarimberos, somos petroleros” no era necesaria ya que el estaba
completamente seguro de la convicción revolucionaria de los trabajadores
que a través de su legitima movilización expresaban su punto
de vista y que los propios seudodirigentes de la comisión entregadora
y funcionarios del Ministerio del Trabajo llaman agentes de Carlos Ortega en
una muestra mas de su total desconocimiento del sentir de los trabajadores
y prueba inequívoca de su distanciamiento de las bases.
De
una propuesta inicial de aumento de Bs. 7000 y 2000 en los dos
años
siguientes, se saltó a Bs. 12.000 y Bs. 1000; la TEA brincó de
Bs. 750.000, acordado como tope hace 5 meses atrás a Bs. 950.000; la
Ayuda de Ciudad de Bs. 120.000 pasa a Bs. 150.000; la pensión de los
jubilados de Bs. 700.000 pasa a Bs. 1.000.000, además se les extiende
a todos el pago de la TEA, y se ratifica la vigencia de 2 años del contrato,
nada de esto estaba previsto en la oferta original hecha arrogantemente por
PDVSA como “única y definitiva”. Todo esto se logró gracias
a la lucha y la movilización de las trabajadoras y trabajadores petroleros,
por eso decimos que este contrato, como quizás ningún otro en
la historia del movimiento obrero petrolero, es una conquista de los trabajadores
movilizados. Que no canten victoria los burócratas de la comisión
lacayuna y “entregadora” del contrato. Los incrementos en las cláusulas
socieoeconómicas son logros de la movilización de los trabajadores.
Aún quedan algunos “vacíos” en la realidad concreta
de los trabajadores, como lo es la retroactividad de las convenciones vencidas
de las Empresas Mixtas de la Faja del Orinoco, absorción de actividades
fijas y permanentes de dichas empresas, el correspondiente pago de pasivos
laborales que estas le adeudan a sus trabajadores, y la perdida de beneficios
en el proceso de migración, puntos que también el ministro Ramirez
manifestó se encuentran con un retraso inaceptable e incomprensible
y que la comisión entregadora ha anunciado algunos avances, pero que
en las bases hoy mas que ayer causan extremo recelo y desconfianza dado el “madrugonazo” que
representó la firma de las cláusulas económicas de
la CCP.
Con
una dirección clasista y revolucionaria se hubiera logrado mucho
más
Sin
embargo, no podemos decir que lo logrado sea un triunfo para
los trabajadores petroleros. Si se hubiera contado con una dirección clasista, revolucionaria
y consecuente en el enfrentamiento contra la patronal y la burocracia, y no
con este remedo de seudodirigentes sindicales, que dicen representarnos pero
hablan el mismo lenguaje del patrono, se hubiese podido alcanzar mucho más,
porque la disposición de los trabajadores a movilizarse, y las condiciones
económicas y políticas eran favorables para alcanzar un mejor
contrato, acorde con nuestras expectativas y el papel que han jugado los
trabajadores petroleros en la defensa del proceso revolucionario.
Ahora
se abre una nueva etapa en la lucha de las trabajadoras y trabajadores
petroleros. Y por ello es necesario que estos saquen sus propias conclusiones,
y ubiquen quiénes son sus aliados y quiénes sus enemigos. Que
reivindiquen la movilización y la confianza en sus propias fuerzas
como un activo para las luchas que se avecinan.
Los
trabajadores requerimos de una nueva dirección sindical
en la FUTPV
Una
de esas conclusiones que debemos sacar los trabajadores petroleros
es que requerimos de una nueva dirección sindical clasista y revolucionaria,
autónoma respecto al patrono y el gobierno.
Necesitamos
continuar la movilización iniciada con la lucha por el
contrato para derrotar a la burocracia de la IV y de la V en las venideras
elecciones de la FUTPV. Ya derrotamos a la burocracia en el proceso de negociación,
porque impusimos la agenda de la movilización por las bases y obligamos
a PDVSA y a la burocracia a negociar a marchas forzadas. Ahora tenemos el gran
desafío de derrotarlos en las elecciones de nuestra federación
sindical unitaria, para que esta quede en manos de una nueva dirección
clasista y combativa que prepare el camino para la lucha por el próximo
contrato, que dentro de 14 meses estará planteada para los trabajadores
petroleros.
Que
la comisión “entregadora” convoque asambleas en todas
las áreas
Por
otra parte, exigimos a la comisión “entregadora” que
convoque a asambleas en todas las áreas para que explique los alcances
del contrato y justifiquen ante los trabajadores los acuerdos logrados, y por
el contrario no se dediquen a meras declaraciones desde los medios de comunicación
del estado en donde hasta los conductores de algunos programas, tal vez por
desconocimiento de la realidad de los trabajadores petroleros, caen en el error
de hacerles el juego a estos burócratas.
Exigimos
que los miembros de la comisión negociadora, por una vez en
todo este proceso, den la cara y vayan a Puerto La Cruz, a El Palito, al Zulia,
Barinas, Monagas, Paraguaná, y a todas las áreas petroleras del
país, a explicar las características del acuerdo, que lo justifiquen
económica, social y políticamente.
Corriente, Clasista, Unitaria, Revolucionaria
y Autónoma - Petróleo
(Ccura-Petroleo)
Por
FEDEPETROL - Anzoátegui Zona Norte: José Bodas, Héctor
Rincón, Luis Diaz, Edgar Farias, Juan Martinez, Bladimir Carvajal,
Cruz Acosta y Antonio Planchez.
Por
FETRAHIDROCARBUROS - Anzoátegui Zona Norte: Daniel García
y Jose Guerra.
Por
SINTRASINCORAN - Petro Cedeño - PDVSA: Marco Ojeda y Antonio
Rodriguez.
Por SINTRACENE - Petro Monagas - PDVSA: Luis Carvajal.
Por
FEDEPETROL - Anzoátegui Zona Sur: Alexis Romero, Ángel
castro, Noel silva y Ramon Gonzalez.
Por
SINUTRAPETROL Anzoátegui: Álvaro Bastardo, Wilmer
Aguilar.
Por
SINUTRAPETROGAS Anzoátegui: Carlos Perez y Alfredo Manrique.
Por SINUTRAPETROL Nacional: Orlando Chirino.
Por
SINSETRAPPEG - Consorcio CMMJ Petro Cedeño - PDVSA: Jose
Rodriguez y Rafael Garcia.
Por SINTRASINOVENSA - Sinovensa: Leonardo Blanco, Gustavo Marin, Richard Marrufo
y Ulises Figueroa.
Por
SUTGEF (Estado Falcón): Iván Freites, Nelson Medina, Johnny
Medina, Francisco Meléndez, Johnny Hurtado, Carlos Graterol.
Por
FRESTRAPEF (Estado Falcón): Tony Arias, Secretario General,
Omar Mindiola.
Por
Equipo La Formula (Refinería El Palito): Jose Servelion,
Robert Gonzalez, Said Martinez y Juan Barreto.
Por SHITEMEN (Estado Zulia): Baudilio Rivas.