VenEconomía : Se
acaba la rumba
El
Gobierno está dispuesto
a profundizar el socialismo con todo lo que tiene al alcance
de sus manos. Una de esas
armas es su capacidad para imponer tributos a diestra y siniestra.
Desde hace más de dos años el Seniat ha venido
trabajando en un conjunto de leyes que formarán parte
de la llamada reforma tributaria socialista, cuyo propósito
fundamental es pechar la acumulación de capital y el
lujo. Uno de estos proyectos sería la Ley del Impuesto
Selectivo al Consumo.
Esta impondrá un gravamen a todos los bienes y servicios
que actualmente tienen una sobretasa de IVA y que no “sean
indispensables para la vida humana". Algunos de estos
bienes serían: naves, aeronaves, caballos de paso, obras
de arte; y aquellos bienes no esenciales considerados de lujo
o que atenten contra la salud y el trabajo productivo, como
los cigarrillos (entre 60% y 100%), las bebidas gaseosas (entre
5% y 10%). También pagarían impuestos los teléfonos
celulares que cuesten más de 5u.t (Bs. 188.100), los
automóviles cuyo valor supere 1,714 u.t. (Bs. 64,5 millones),
equipos de sonido para vehículos y las consolas de videojuegos.
Este tributo sería cobrado a nivel de productores, importadores
y fabricantes. Y estaría incluido en el precio final
de los productos pero el consumidor no lo verá incluido
de manera explícita en la factura, a pesar de que no
existe duda de que sí incrementará el precio
del bien o servicio.
Con este impuesto se pretendería, además, frenar
algunas importaciones. Es decir, un pañito caliente
más que se suma a otros, como el Certificado de No producción
Nacional y la Solvencia Laboral, que no han logrado que merme
(todo lo contrario) el incremento de las importaciones, y sólo
han sido eficaces para incrementar la escasez y el costo de
los bienes de primera necesidad. Tan es así que las
importaciones para el primer semestre de 2007 registraron un
incremento de 42,8% con respecto a igual período de
2006, lo que influyó en el descomunal déficit
de la Balanza de Pagos que llegó a $12,4 millardos,
saldo que incrementa este deficit en 815% más que el
de igual período de 2006.
El peligro es que las medidas aplicadas por Hugo Chávez
no solucionan los problemas estructurales del país.
Así en el ínterin, el Gobierno tendrá que
seguir afrontando la falta de producción nacional y
la escasez bienes esenciales con mayores importaciones, en
momentos cuando el nivel de reservas internacionales es de
$27,6 millardos, los cuales sólo alcanzarían
para la provisión de unos ocho meses.
El problema principal es que Chávez se ha empeñado
en aplicar una errada política económica, que
no es sostenible ni produce desarrollo sustentable, que además
cerca al sector privado, va en detrimento de la producción
nacional y favorece a las importaciones. ¿Qué hará cuando
se le acabe la rumba de precios altos del petróleo? ¿Acudirá a
la tarjeta de racionamiento?
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Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
VenEconomía, el 14 de septiembre del 2007. Reproducimos
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