El
Nacional :
Reunión
de la OPEP: Sensata
decisión
Editorial
La decisión de la OPEP de aumentar la producción
en 500.000 barriles
diarios ha sido considerada como "simbólica" por
la mayoría de los
analistas. Se trata, sin embargo, de un símbolo importante.
El mensaje
consiste en que los países exportadores de petróleo
no desean contribuir a
la inestabilidad de la economía mundial y que, sin duda,
prefieren una
relación armoniosa con los países consumidores
a una confrontación, tal como
lo proponen Irán y Venezuela.
En
las últimas semanas
han crecido los temores con respecto a un deterioro
grave en el crecimiento de la actividad económica
a escala mundial. Ello
estaría originado por el debilitamiento de los mercados
financieros, luego
de los problemas del crédito provocados por el crack
de las hipotecas de
riesgo en Estados Unidos. Era probable que una actitud inflexible
de parte
de la OPEP hubiera podido dar lugar a que se achacara a los
precios de los
hidrocarburos las dificultades que hoy sacuden a la economía
global.
Tradicionalmente,
al menos desde la década de los setenta
del siglo XX,
cuando se presentan problemas en las economías de los
países
industrializados, se suele culpar a los precios del petróleo
y a los países
que exportan esa materia prima de haber provocado la inestabilidad
y de las
penurias que deben soportar los consumidores finales, los ciudadanos.
El
asunto es muy fácil porque normalmente la inestabilidad
se produce hacia el
final de un ciclo económico expansivo, en el cual casi
necesariamente se han
elevado los precios de los hidrocarburos, debido al aumento
de la demanda.
Los
líderes políticos y económicos de
los países industrializados para
ocultar sus propias faltas –en el caso de Estados Unidos,
el exceso de
créditos hipotecarios mal garantizados– inventan
un culpable externo, que
invariablemente es la OPEP. Con ello, además, intentan
desprestigiar a los
exportadores ante la opinión pública y debilitar
su posición negociadora. Ha
ocurrido lo mismo cada 10 años durante las últimas
cuatro décadas.
Esta
vez los países exportadores no han caído
en la trampa. Mediante la
decisión "simbólica" de esta semana
han dejado claro que no están dispuestos
a contribuir a una recesión y, mucho menos, a que se
les atribuya. También
dejaron claro que están conscientes de que una desaceleración
de la
actividad económica mundial perjudicaría a los
países petroleros.
Sobre
la base de este sano razonamiento la decisión
adoptada de "complacer a
los mercados" se debe considerar más como un signo
de sagacidad que una
debilidad. La OPEP ha sacado lecciones de su propia experiencia
y tiene ya
la sabiduría y la firmeza necesarias para derrotar,
dentro de su propio
seno, a los países que pretenden ser "duros" y
buscan la confrontación por
razones políticas domésticas, como Irán
y Venezuela.
La
organización conoce
desde hace mucho tiempo un juego de poder que el
ministro Rafael Ramírez y su jefe superior aún
no han comprendido. Y en
buena hora sus colegas de la OPEP hacen oídos sordos
a sus opiniones.
El
Nacional es
uno de los periodicos Venezolanos de mayor circulacion
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Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
El Nacional, el 13 de septiembre del 2007. Reproducimos
el mismo en beneficio de los lectores.
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