La Declaración de la IV Cumbre de las Américas
fue una derrota para el actual gobierno venezolano, a
pesar de la onerosa diplomacia de petrodólares
que desarrolla.
Sus excéntricos
enfoques económicos y políticos no fueron
asumidos por los gobiernos del vecindario.
Y si bien Venezuela
proclamó la muerte del Alca, a la final -ante el
riesgo de quedar aisladadebió plegarse a la posición
pragmática de Brasil en sus negociaciones comerciales
con EEUU.
El documento firmado
en la Cumbre contiene 7.256 palabras y el Plan de Acción
contempla 70 recomendaciones, entre las cuales no fue
mencionado el plan de “alfabetización”
o la denominada Alternativa Bolivariana -Alba-, proyectos
bandera ampliamente promocionados por Cuba y Venezuela.
Por el contrario, el tema de la creación de un
mercado libre continental fue el centro de las atenciones
y el Alca está citado en cinco ocasiones en el
texto.
En los debates sobre
la inclusión del Alca en la Declaración,
se presentaron tres posiciones claramente diferenciadas.
Venezuela que rechaza el Alca como parte de su enfrentamiento
estratégico contra EEUU. El Mercosur, que sin rechazar
un acuerdo continental, atendió a la estrategia
brasileña de presionar políticamente en
procura de mejores condiciones de negociación comercial
con EEUU y -simultáneamentecon Europa. La tercera
postura ante el tema Alca fue de los países que
ya han negociado o están en negociación
de acuerdos de libre comercio con EEUU y que no consideraron
útil apoyar a Brasil en su estrategia para presionar
a Washington.
La Declaración
muestra que la posición venezolana fue derrotada
y ni siquiera quedó reflejada en el documento.
El texto contiene
las otras dos posiciones, una con exagerado optimismo
y otra con teatral pesimismo sobre el Alca, pero que coinciden
en la necesidad de esperar la reactivación de las
negociaciones a nivel de la Organización Mundial
de Comercio OMC, antes de continuar en el diseño
del Alca. Esta posición había sido adelantada
por el presidente George Bush el día antes de viajar
a Argentina y se corresponde con una línea negociada
en el 2003 por el actual subsecretario de Estado de EEUU,
Robert B. Zoellick y por el canciller brasileño
Celso Amorim. Ellos traspasaron temas al escenario de
la OMC, limitando la agenda de negociaciones regionales
en lo que la prensa llamó “Alca light”.
En Mar del Plata,
EEUU y Brasil midieron fuerzas y ratificaron la ruta aprobada
en Miami en el 2003. La radicalidad mediática de
Venezuela fortaleció a Brasil como vocero confiable
de la región, pese a las debilidades internas de
Lula. Bush y Lula almorzaron churrasco ayer en Brasilia,
mientras debatían bilateralmente los temas polémicos
como el subsidio agrícola.
La Declaración
de la Cumbre también incluyó una proclama
sobre la democracia representativa como “condición
indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo”.
Venezuela objetó este punto a favor de la democracia,
sin encontrar apoyo entre ninguno de los demás
países.