Comentario
Editorial/Opinión
Gustavo
Coronel: Una estrategia para la resistencia
Quienes
estan de acuerdo en resistir frente a este régimen
no están igualmente de acuerdo en como hacerlo.
Unos piensan que deben continuar apegados a la fórmula
electoral, como única expresión civilizada
de acción cívica. Otros ya han perdido la
esperanza de acudir a votar en condiciones de igualdad
y en un entorno respetuoso de las leyes. Yo estoy entre
estos últimos, desde que el Tribunal Supremo, mal
llamado, de Justicia decidiese pasar agachado en lo relacionado
con las morochas. Ya para mi no hay vuelta atrás
ni reconsideraciones que valgan. Desde ahora estoy en
la resistencia, bajo la sombrilla de un artículo
constitucional (350) puesto allí por las propias
huestes del régimen actual. Invoco este artículo
porque encarna el principio de desobediencia civil activa
que pienso mantener de ahora en adelante.
El principio de desobediencia cívica ha existido
casi desde siempre. Fué el método utilizado
por Mahatma Gandhi para derrotar el aparentemente monolítico
imperio británico. Este principio es totalmente
legítimo cuando se agotan todas las vías
de resolución de conflictos con un régimen
despótico, cuando se hace evidente que la justicia
y la equidad frente a la ley han desaparecido, tal y como
ocurre con la Venezuela de Hugo Chávez.
Hace unos días murió en USA Rosa Parks.
Esta mujer negra, tímida y tranquila, decidió
un buen día que no iba a aceptar mas la obligatoriedad
de ceder su puesto en el autobús a un blanco. En
lugar de preguntarse como se comía eso de la protesta
cívica, sencillamente… protestó. Al
negarse a pararse del asiento que estaba “reservado”
a los blancos, Rosa Parks asestó un golpe mortal
a la discriminación racial en los Estados Unidos.
Rosa Parks ejerció la protesta a través
de la desobediencia. No violó ninguna ley sino
una costumbre que tenía, casi, fuerza de ley. En
la actual situación venezolana debemos buscar situaciones
de hecho que violen nuestros derechos cívicos y
debemos proceder a desconocerlas.
Gandhi si quebrantó leyes que eran absurdas y conminó
a su pueblo a negarse a pagar impuestos injustos. Por
ello desafió a las autoridades y fue a la cárcel.
Pero prevaleció.
En la Venezuela de hoy podemos y debemos comenzar a desconocer
aquellas autoridades ilegítimas. Por ejemplo, yo
pienso que Hugo Chávez no es un presidente legítimo.
No es suficiente con que haya sido elegido para serlo.
Sus repetidas violaciones a la constitución, su
manejo abusivo de los bienes y recursos financieros de
la nación, su creencia de que puede disponer de
activos que no son suyos como si lo fueran, configuran
un cuadro claro de ilegitimidad que va mucho mas allá
del ejercicio inepto de sus funciones, para constituir
un ejercicio ilegítimo de sus funciones. Casi desde
el primer día, Hugo Chávez se desvió
de su mandato popular que le exigía empleo, democracia
y transparencia, para instalar en el país un régimen
con el segundo mas alto nivel de desempleo de América
Latina, sin los componentes requeridos por una democracia
verdadera y con altos niveles de corrupción. Su
incapacidad para cumplir con este mandato popular, combinada
con la violación documentada de la constitución
y de las leyes de la nación, le han convertido
en un presidente ilegítimo. Por ello, no reconozco
a Hugo Chávez como presidente del país y
actúo en consecuencia. Para ello no tengo por que
violar las leyes. De igual manera desconozco la autoridad
de los poderes públicos claramente no autónomos:
el Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de
Justicia, el llamado Poder Moral, las cuales constituyen
hoy en día instituciones capturadas por el Poder
Ejecutivo, sin credibilidad alguna y frente a las cuáles
el ciudadano venezolano se encuentra en un estado de total
indefensión. La Asamblea Nacional también
es ilegítima porque ha violado groseramente sus
propias normas de funcionamiento. Los partidos de oposición
continuan convalidando su existencia, lo cuál le
da una cierta apariencia de legitimidad, la cuál
terminaría totalmente de desaparecer en el mismo
momento en el cuál la oposición decidiese
dejar sus curules vacíos.
El objetivo de la desobediencia civil activa es el de
crear una crisis política. Quienes piensan que
esto es imposible de lograr solo deben recordar lo sucedido
el 11 de Abril de 2002. Un pueblo decidido sacó
al autócrata de Miraflores. Claro que fueron los
militares quienes decidieron su salida, al negarse a usar
las armas contra el pueblo y exigirle su renuncia (la
cuál aceptó) pero fue la presion popular
la que generó este desenlace. Lo que pasó
después no fue culpa del pueblo sino de la estupidez
de un pequeño grupo que quiso pervertir la naturaleza
del acto popular.
Quienes piensen que Hugo Chávez controla hoy todos
los hilos del poder se equivocan. Existen fuertes disensiones
internas en su grupo, hay demasiada codicia suelta atentando
contra la verdadera lealtad, el hombre fuerte ha abierto
demasiados frentes y ha decidido hacer de la lucha contra
los Estados Unidos el objetivo principal de su régimen,
en lugar de dedicarse a resolver nuestros problemas de
pequeño país. Hugo Chávez está
condenado al fracaso porque no tiene la menor idea de
lo que significa gobernar un país y administrar
sus recursos y porque está rodeado de un grupo
mediocre y rústico. Su fracaso no me preocuparía
en absoluto si no fuera porque nos está arrastrando
a todos al abismo.
De allí que atacar esa fachada de aparente fortaleza
no es solamente un imperativo de principios para los venezolanos
democráticos sino que es también una estrategia
eminentemente aconsejable.
Repito una vez mas algunas de las varias estrategias que
recomiendo poner en práctica en el corto plazo:
1. Convocar una Convención de Venezolanos Libres,
con una Agenda bien estructurada, a fin de establecer
las bases de acción de la resistencia civil;
2. Establecer un Congreso de Ciudadanos y un Gabinete
paralelo que haga contrapeso a las decisiones absurdas
que los llamados poderes legislativos y ejecutivos del
régimen toman continuamente;
3. Llevar a cabo congresos sectoriales de venezolanos
en la resistencia, a nivel petrolero, industrial, minero,
agrícola y cultural, entre otros;
4. Establecer una campaña contínua de propaganda
anti-gobiernera, que contrarreste las mentiras del régimen,
a ser llevada a cabo en el terreno, con volantes, afiches,
casa a casa, en todo el territorio nacional;
5. Nombrar representantes de la resistencia en todos los
países importantes del mundo, a fin de mantener
a la opinión pública internacional sensibilizada
contra el régimen;
6. Documentar ante los organismos internacionales las
violaciones que Chávez ha hecho a la constitución
y los atropellos de su régimen contra los derechos
humanos de los venezolanos. La reciente visita de organismos
venezolanos de Derechos Humanos a Washington y sus exposiciones
fueron de gran valor para contrarrestar la copiosa propaganda
pagada del régimen en USA;
7. Trabajar a nivel de la comunidad para sembrar la protesta
contra Chávez. La entrega de petróleo a
Cuba y a otros países del Caribe, la amenaza de
regalar o vender nuestros aviones de combate, la compra
multimillonaria de armas, las invasiones de la propiedad
privada y otros exabruptos pueden y deben ser definidos
como actos de locura por parte del hombre fuerte. Una
persona mentalmente desequilibrada no debe estar al mando
del país, sin nadie que se atreva a discutir sus
ordenes.
8. Evitemos la discusión entre quienes compartimos
el mismo objetivo. No nos ataquemos los unos a los otros.
Por sobre todo: no perder la fé en el resultado
final. Chávez está condenado al fracaso.
Su revolución se torna cada dia en una pesadilla
indigesta. Ni sus mismos acompañantes ya lo toman
realmente en serio. Los gobernantes que se aprovechan
de nuestro petróleo lo adulan en público
pero se rien de él en privado.
La alineación con Cuba amenaza convertirse en su
peor problema a corto plazo, dada la fragilidad de Fidel
Castro y las ambiciones represadas en Cuba por 40 años.
Pienso que hay que resistir, en las pequeñas y
grandes cosas. No hay un libro de instrucciones para la
resistencia, excepto el recuerdo de Gandhi, Rosa Parks,
Lech Walessa y tantos otros héroes ciudadanos.
Caminante, no hay camino…. Se hace camino al andar.
Gustavo
Coronel
es un veterano geólogo de la industría petrolera,
miembro director de la primera junta directiva de PDVSA
(1975-1979). Actualmente Coronel colabora en Petroleumworld
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Venezuela 07 11 05
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