Venezuela
mantiene en jaque a los Estados Unidos, con el avance continuo
en Latinoamerica del proceso revolucionario promovido por el
presidente Hugo Chávez.
Lamentablemente los Estados Unidos ha demostrado hasta ahora
una ineptitud inexplicable en el manejo de su estrategia y de
su mensaje hacia Latinoamérica. Y mucho más inadecuada
ha sido la respuesta de Washington al reto que representa Hugo
Chávez y su propuesta revolucionaria para el continente.
Por un lado, EE.UU. invirtió en el año 2004 algo
menos de $1.000 millones (sin contar el Plan Colombia) en programas
de bajo perfil y que son percibidos por los pueblos como planes
que no aportan soluciones a sus verdaderos problemas cotidianos,
como lo son el hambre, la salud, la vivienda y la educación.
Mientras, mantiene un mensaje enfocado en la lucha contra el
narcoterrorismo, y en pro de las libertades económicas,
la democracia y acuerdos de intercambio comercial, que si bien
son objetivos macros de vital importancia para el desarrollo
de los pueblos, no son temas cercanos al ciudadano común,
y algunas veces van contra su verdadera idiosincrasia y tradición.
En contraste, y también lamentablemente, el mandatario
venezolano sí ha dado el tiro en el blanco, tanto con
su mensaje centrado en el combate a la pobreza, como con los
objetivos de sus dádivas a los países de la región.
Se estima que el presidente Chávez estaría invirtiendo
más de $3.000 millones en la región entre subsidios
de PDVSA, compra de deudas, programas de asistencia social,
de educación y de salud, e incluso con la oferta abierta
de descuentos de 40% en la venta de fuel oil a los pobres de
los EE.UU. La estrategia de Chávez al comprar deuda de
Argentina y Ecuador libera a estos países de la disciplina
impuesta por el FMI y debilita aún más la influencia
de los Estados Unidos en el hemisferio.
Por otro lado, el mandatario ha mantenido una retórica
que llega directamente al centro de las necesidades de los más
desposeídos, a lo que le añade una carga ideológica
contra el imperialismo yankee, adornado con el combate a la
pobreza y la defensa de los derechos humanos. Y lo peor, a pesar
de que algunos mandatarios no estén acuerdo con la política
de Chávez, no le harán oposición alguna
a éste mientras continúen recibiendo las voluminosas
prebendas de los petrodólares venezolanos.
Éstos son malos presagios para quienes creen en la democracia,
en la paz y en la libertad de los pueblos.
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Nota
del Editor: Este comentario fue originalmente publicado por
VenEconomía el 14 de septiembre del 2005. Petroleumworld
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Venezuela 16 09 05
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